El Laboratorio de mezclas invita a los niños a experimentar con colores como si estuvieran en un auténtico laboratorio. En cada ronda se muestran dos vasos con colores distintos y el jugador debe predecir qué color resulta al mezclarlos. Las primeras rondas parten de mezclas muy conocidas —rojo y amarillo dan naranja, azul y amarillo dan verde— y la dificultad va subiendo con combinaciones menos evidentes como el marrón o el gris. Los errores no penalizan: si la respuesta no es correcta, el juego explica amablemente el resultado y anima a seguir probando. Cinco rondas por partida, sin prisa ni presión, ideal para jugar varias veces y mejorar.
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